Cliente: Bodegas Carreño

PROYECTO BEGASTRI: PACKAGING QUE CONVIERTE EL VINO EN UN RELATO VISUAL

El objetivo era claro: crear un sistema visual capaz de expresar la personalidad de cada vino, conectar con públicos distintos y reforzar el posicionamiento de la marca en un mercado cada vez más exigente.

EL RETO

Begastri necesitaba diferenciar claramente sus gamas sin perder coherencia de marca. Por un lado, vinos jóvenes, frescos y expresivos; por otro, referencias de crianza y barrica que hablan de tiempo, paciencia y saber hacer. El desafío consistía en traducir esas diferencias en un lenguaje visual potente, reconocible y memorable.

LA ESTRATEGIA

La solución pasó por trabajar cada etiqueta como una pieza narrativa, donde ilustración, color y concepto se alinean con el carácter del vino.

Diseñamos un sistema que:

  • Permite identificar cada gama de un solo vistazo.
  • Conecta visualmente con la cata y la experiencia sensorial.
  • Aporta valor percibido sin caer en códigos obvios ni clichés del sector.
  • Convierte la botella en el primer punto de contacto emocional con la marca.

LAS GAMAS JÓVENES

Las etiquetas de los vinos jóvenes parten directamente de sus notas de cata. Frutas y flores se convierten en elementos gráficos protagonistas, construyendo composiciones coloridas, vivas y contemporáneas.

El diseño no describe el vino: lo anticipa. Refleja frescura, ligereza y disfrute inmediato, con una estética pensada para destacar en el lineal y conectar con un consumidor actual, curioso y visual.

Crianza y barrica: cuando el vino cuenta historias

En las gamas de crianza y barrica, el enfoque cambia. Aquí el diseño se vuelve más narrativo y simbólico.

  • Crianza: una figura casi mágica recoge la uva como si fueran estrellas. Una metáfora visual que habla de selección, cuidado y precisión. De la vendimia entendida como un acto artesanal y poético.
  • Barrica: el tiempo es el eje del relato. La ilustración representa la espera, la calma y la transformación lenta que sucede en la bodega. El buen hacer que no se ve, pero que define el resultado final.

Son etiquetas que invitan a mirar despacio, a descubrir detalles y a entender el vino como una experiencia que va más allá del sabor.