A pesar de ser un gigante en la exportación, La Pastora sufría la «paradoja del profeta en su tierra». Sus referencias para el canal retail tenían una visibilidad y penetración muy bajas en su mercado origen: Murcia. El dolor de la empresa era una profunda desconexión emocional con el consumidor local, que percibía la marca como un actor industrial más y no como un referente de su propia cultura gastronómica. El reto era transformar un commodity en un símbolo de orgullo regional.
Nuestra consultoría de marketing agroalimentario diseñó una hoja de ruta basada en el ADN cultural. Bajo el concepto «Teñir la tradición de rojo», nos alejamos de la publicidad convencional para apostar por el marketing experiencial y el co-branding. Vinculamos la marca a los hitos emocionales del calendario murciano: la Semana Santa y las Fiestas de Primavera. Creamos puntos de contacto donde el consumidor pudiera sentir y saborear la marca en un contexto festivo, integrando el pimentón como parte esencial de la vivencia tradicional.
La Pastora logró conquistar el escenario local, pasando de la invisibilidad en el lineal a ser la marca protagonista de las fiestas de la región. Esta estrategia de posicionamiento de marca generó un brand awareness sin precedentes y un fuerte orgullo de pertenencia. La marca consiguió diferenciarse radicalmente de la competencia industrial, disparando su visibilidad en el canal retail y posicionando sus latas como la opción preferida y emocional del consumidor murciano.