Cuando se habla de aceite de oliva en España, Murcia rara vez aparece en los primeros titulares. Jaén, Córdoba y otras provincias andaluzas acaparan el protagonismo por volumen. Pero la Región de Murcia tiene algo que no todas pueden ofrecer: almazaras familiares que controlan el proceso completo, desde el olivo hasta la botella, con variedades autóctonas y una relación con el territorio que va más allá de la producción industrial.
El aceite de oliva virgen extra murciano se elabora con variedades como la picual, la arbequina y, sobre todo, la cuquillo, una aceituna autóctona de la Región que produce aceites con un perfil aromático singular: frutado, con notas herbáceas y un toque almendrado que lo hace reconocible para quien sabe catarlo.
Villaolivo: tradición familiar desde 1960
En Alhama de Murcia, la empresa familiar Villaolivo lleva más de seis décadas trabajando con el olivo. Nacieron como almazara —y siguen ofreciendo servicio de molienda a los agricultores de la zona— pero han evolucionado hasta convertirse en una empresa de alimentación mediterránea que comercializa bajo su propia marca aceites, gazpachos, aperitivos y otros productos.
Lo que distingue a Villaolivo es su modelo integrado: son sus propios proveedores. Cultivan sus campos en una de las zonas con más horas de sol de Europa, recogen la aceituna y la molturan el mismo día en su almazara, utilizando un sistema de molturación en frío con decantación natural. No hay intermediarios entre el árbol y la botella.
Su gama incluye aceites monovarietales, aceites ecológicos elaborados en Jumilla y su línea premium O de Oliva, pensada para el canal gourmet. Han desarrollado además productos complementarios como gazpachos y patés vegetales que aprovechan la misma filosofía de ingredientes naturales sin aditivos.
El aceite murciano como producto de valor añadido
La producción de aceite de oliva en Murcia no puede competir en volumen con las grandes regiones aceiteras. Pero puede —y lo hace— competir en diferenciación. Variedades autóctonas, producción ecológica certificada, molturación en frío el mismo día de la recogida… Son argumentos que el consumidor gourmet y el canal Horeca valoran cada vez más.
Claves del aceite de oliva murciano
- Variedad cuquillo: Autóctona de Murcia, produce aceites de perfil suave, afrutado y almendrado, poco conocidos pero muy apreciados en cata.
- Almazaras de proximidad: Muchas mantienen el servicio de molienda para pequeños agricultores, vertebrando la economía rural.
- Producción ecológica en crecimiento: Fincas como las que abastecen a Villaolivo en Jumilla trabajan bajo certificación ecológica del CAERM.
- Control integral: Las almazaras familiares controlan campo, molturación, embotellado y venta directa.
Más que un ingrediente
El aceite de oliva murciano no es solo un producto de cocina. Es un vector de identidad territorial. Cuando una almazara como Villaolivo comercializa su aceite con marca propia, está llevando al mercado una historia de más de 60 años de trabajo familiar y un compromiso con la agricultura sostenible que cada vez resuena más entre consumidores informados.
Para los productores murcianos que buscan posicionar su aceite, la clave no está en competir por precio sino en comunicar lo que hace diferente a su producto: el territorio, la variedad, el método y la trazabilidad.
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